Antes de entrar en materia, repasemos algunos fundamentos clave de los videowalls para partir de la misma base.
Los videowalls son grandes sistemas de visualización formados por varios elementos individuales (paneles LCD o módulos LED) combinados en una única superficie continua. Lo habitual es disponerlos en una retícula rectangular para que funcionen como una sola pantalla y muestren contenido detallado, de gran volumen y, en ocasiones, de alta resolución sobre una superficie unificada. Estos sistemas están pensados para presentar la información de forma fácil de asimilar, incluso en entornos exigentes o a gran ritmo.
Una instalación estándar de videowall consta de tres componentes principales:
- El videowall en sí, formado por módulos LED o paneles LCD, incluida la estructura de montaje
- El procesador/controlador que genera la señal de vídeo y la envía a cada parte del videowall
- El software que gestiona qué se muestra, dónde y cómo
El software es una pieza clave de la experiencia de uso de todo el sistema: define qué podrá hacer realmente el usuario con el videowall. El software siempre se adapta al ESCENARIO DE USO, ya sea digital signage o sala de control. Según el caso, aporta las funciones necesarias: distribución y programación de contenido en digital signage, o flujos de datos en tiempo real desde distintas fuentes, manejo cómodo del contenido e interacción para colocar fuentes a mano y gestionar layouts, en el uso en sala de control. Sin un software bien elegido, incluso la mejor instalación de videowall decepcionará a sus usuarios.
Los videowalls se utilizan en multitud de sectores y con fines muy diversos.
En las salas de control son herramientas potentes para la supervisión centralizada y la visualización de datos en tiempo real. En el entorno corporativo mejoran la comunicación gracias a las presentaciones en gran formato, la colaboración cómoda y el intercambio de datos en el día a día y en las reuniones de equipo. También aparecen como digital signage en espacios públicos —tiendas, nodos de transporte o museos—, donde se emplean para captar la atención y orientar a las personas con imágenes llamativas.
Los videowalls actuales no solo ofrecen más prestaciones: también son más fáciles de escalar y personalizar que nunca. Por eso encajan tanto en una sola sala de reuniones como en un centro de operaciones completo.